#NoCerreisLosParques

Argumentario Madres por el Clima contra el cierre de parques:

La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no
solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, según la OMS.

  • Durante la primera oleada y el estado de alarma en nuestro país, los niños y niñas fueron injustamente maltratados, siendo los últimos en poder disfrutar de salidas mientras sufrían las condiciones de confinamiento más duras, y todo ello sin motivos que lo justificaran y tras una insistente estigmatización sin datos ni pruebas que aún colea. Eliminar las posibilidades de ocio al aire libre permitiendo todo tipo de opciones en entornos cerrados es simplemente insostenible y carece de evidencia científica que lo justifique. En un artículo recientemente publicado en Science, los autores afirman que “las medidas de mitigación de la pandemia que afecten al bienestar de la infancia sólo deberán tomarse si existe evidencia de que serán de ayuda, porque existe abundante evidencia de que son dañinas”.
  • Las autoridades justifican el cierre de los parques argumentando que al aire libre las personas relajamos las medidas de prevención haciendo de ellos lugares con una mayor transmisión. Sin embargo, numerosos profesionales de la salud insisten en lo contrario: que los parques no son lugares peligrosos y que permiten cumplir ampliamente con las medidas de distancia social requeridas, y siempre con un riesgo mucho menor que el de los espacios interiores. Además, el cierre de parques tiene como consecuencia directa la acumulación de personas en espacios exteriores mucho más reducidos, como las aceras, como ya se pudo ver durante el estado de alarma.
  • Cerrar parques y mantener abiertos todo tipo de establecimientos de ocio y consumo no tiene ningún respaldo científico, dado que las posibilidades de contagiarse en el exterior son hasta veinte veces inferiores. Sin embargo, negar a las niñas y niños el juego y la práctica de ejercicio y deporte al aire libre supone perjuicios físicos y psicológicos de todo tipo. Igualmente, personas mayores y dependientes encuentran en estos espacios lugares de calma en los que desarrollar actividades de paseo o esparcimiento sin apenas riesgo y con beneficios esenciales para su salud física y emocional y que, de manera casi generalizada, se dan en horarios diferentes a los de niños y niñas.
  • Los parques alejan a niñas y niños y al resto de personas del tráfico y de las
    emisiones contaminantes de los vehículos, lo que implica un beneficio directo
    por sí solo
    . Además, está demostrada la mayor gravedad de las patologías
    asociadas al coronavirus en entornos más contaminados. Precisamente lo que
    se necesita es generar entornos con una menor contaminación, peatonalizando
    calles, entornos escolares, etc., tal y como demuestran ciudades como Milán,
    Londres, París o Nueva York, creando más espacios públicos en los que la
    infancia puede desenvolverse con mayor seguridad y libertad.
  • Es necesario que desde las administraciones competentes no sólo no se limiten, sino que se potencien las actividades saludables y gratuitas al aire libre, que además en este contexto pueden suponer las únicas alternativas de ocio y esparcimiento para aquellas familias más vulnerables o cuyas viviendas estén peor equipadas. Es necesario proteger su bienestar promoviendo entornos saludables que los alejen de los espacios cerrados y de confinamiento, especialmente en ambientes en los que el urbanismo existente les dificulte acceder a estos espacios, generándolos con carácter de urgencia cuando así sea necesario. Organizaciones como Save the Children y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ya instaron a las administraciones a reabrir los parques el pasado mes de junio. El Comité de Salud Medioambiental de la AEP señala que, en el ámbito de la escuela, es necesario “incrementar tanto como sea posible las clases y actividades al AIRE LIBRE o espacios abiertos, patios o sombras, incorporando áreas aledañas de la comunidad (calle peatonal con árboles o parques urbanos o instalaciones de asociaciones) para desempeño de esta función.” Igualmente, afirma que “el juego en el recreo de los niños pequeños (< 10 años) es difícil evitar el contacto, pero lo consideraríamos de bajo riesgo especialmente cuando se realiza al aire libre y con lavados de manos antes y al finalizar”.
  • El acceso a la naturaleza, y en este caso a la más cercana, que son los parques, tiene múltiples beneficios físicos y psicológicos para las niñas y niños, que van desde una mayor autoestima que aquellos niños que se ven obligados a llevar una vida más sedentaria a un menor índice de masa corporal. La relación con la naturaleza es, además, en el contexto de la crisis climática en que nos encontramos, imprescindible para que las niñas y niños entiendan que forman parte de un ecosistema que les proporciona salud y bienestar, y que merece la pena cuidarlo. En muchos casos, y especialmente para aquellas familias en situación más vulnerable, los parques y zonas verdes son el único contacto posible con la naturaleza.